Majadas y categorías
Organización por lotes, categorías productivas, ubicación y movimientos.
Gestioná ovinos por ejemplar o lote, con información productiva, reproductiva, sanitaria, genética y financiera.
Control Ganadero UY acompaña el manejo de majadas, categorías y lotes, conservando la trazabilidad de lana, carne, reproducción y sanidad.
Organización por lotes, categorías productivas, ubicación y movimientos.
Servicios, gestaciones, pariciones, genealogía y seguimiento de crías.
Pesajes, esquila, vellón, micronaje, tratamientos, campañas y controles.
Insumos, alimentación, gastos, ventas, documentos e indicadores financieros.
La producción ovina combina manejo por majadas con información individual de animales seleccionados. Control Ganadero UY permite registrar categorías, lotes, reproducción, genealogía, sanidad, esquila, producción de lana, movimientos y costos dentro de una misma plataforma.
La información histórica ayuda a conservar la continuidad entre temporadas y a comparar resultados sin reconstruir datos desde distintas planillas. El equipo puede consultar tareas, tratamientos, eventos reproductivos y antecedentes productivos desde una base compartida y ordenada.
Organizá animales por lote, categoría, ubicación y etapa productiva sin perder el detalle necesario.
Registrá servicios, pariciones, madres, padres, descendencia y resultados reproductivos.
Conservá tratamientos, controles, esquilas, producción de lana y otros eventos relevantes.
Relacioná actividades, traslados y gastos con la majada o los ejemplares correspondientes.
El precio de un lote de lana se define por micronaje, rinde al lavado, resistencia y estado del vellón. Ninguno de esos cuatro se decide el día de la esquila: se vienen construyendo durante todo el año con la alimentación, la sanidad y el manejo de la majada.
El problema es que el productor recibe ese resultado una vez por año, en la liquidación de la barraca, cuando ya no puede hacer nada al respecto. Y sin registro del año que pasó, tampoco puede explicar por qué un lote rindió distinto que otro ni repetir lo que salió bien.
Registrar la zafra por lote —kilos de vellón, y los datos de laboratorio cuando llegan— convierte esa liquidación en información comparable. Al segundo año se ve qué majada mejoró, y al tercero se puede relacionar el resultado con lo que se hizo distinto en el potrero.
Es el mismo dato que hoy ya se recibe. La diferencia está en si queda en un papel dentro de una carpeta o si se puede cruzar con la carga, la sanidad y la alimentación de esos mismos animales durante el año.
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En ovinos el registro individual de toda la majada no tiene sentido: son muchos animales de valor unitario bajo y el trabajo no se sostiene. Pero hay un subconjunto donde el dato de a uno vale todo: los carneros, las borregas de reposición seleccionadas y los animales con genealogía registrada.
De ahí sale la mejora del resto. Un carnero deja descendencia durante varios años y sobre muchas madres; un error de selección se multiplica igual que un acierto. Y la única forma de elegir con criterio es tener los antecedentes propios y los de la descendencia previa.
Por eso la plataforma trabaja con las dos escalas a la vez. El manejo de la majada general va por lote, que es como corresponde, y el plantel tiene ficha individual completa con genealogía, pesajes, esquilas y sanidad, sin que haya que sacarlo a otro sistema.
Ese mismo registro es el que después respalda una venta de reproductores o una presentación. No hay que armarlo para la ocasión: se fue construyendo con el trabajo de todos los años.
Sí. La plataforma permite combinar el manejo de majadas y categorías con fichas individuales cuando se necesita mayor detalle.
Se pueden registrar antecedentes reproductivos, sanitarios, genealógicos, esquilas, producción de lana, movimientos, tareas y costos.
Modo Campo permite registrar información cuando la señal es limitada y sincronizarla al recuperar una conexión disponible.
Sí. Los kilos, el rendimiento y la calidad del vellón pueden registrarse por lote, lo que permite comparar grupos y cruzar la producción de lana con alimentación y sanidad.
Cada aplicación queda registrada con su producto, dosis, responsable y tiempo de espera, con avisos antes de que un lote quede habilitado para salir.
Sí. Registrando encarnerada, parición y señalada con sus lotes y fechas, los porcentajes surgen del dato y no de una estimación.
La majada se maneja por lotes y por fechas. La encarnerada define la parición, la parición define la señalada, y cada una de esas instancias produce números que solo sirven si se registran en el momento: cuántas ovejas entraron al servicio, cuántas parieron, cuántos corderos se señalaron.
Cuando esos datos se anotan sueltos, el porcentaje de señalada del año siguiente se calcula sobre estimaciones. Y ese porcentaje es el indicador que más dice sobre cómo viene el ejercicio.
Registrar cada instancia con su lote y su fecha permite comparar años, potreros y grupos de vientres, y entender si una caída fue por condición corporal, por sanidad o por el clima de ese invierno.
La esquila concentra en pocos días una cantidad enorme de información: kilos por lote, rendimiento, calidad del vellón, descarte. Buena parte se pierde porque se anota en el momento de mayor apuro del año.
Tener el registro por lote —y no solo el total del establecimiento— permite después cruzar producción de lana con alimentación, sanidad y carga de cada potrero. Ahí aparecen las diferencias reales entre grupos que en apariencia se manejaron igual.
Lo mismo vale para la producción de carne: peso al destete, ganancia diaria y condición corporal registrados por lote convierten la impresión general en una comparación concreta.
En ovinos la sanidad es una carrera contra la resistencia parasitaria. Saber qué principio activo se usó, en qué lote y cuándo, es lo que permite rotar con criterio en lugar de repetir lo que funcionó el año pasado.
La plataforma guarda cada aplicación con su producto, dosis, responsable y tiempo de espera, y avisa antes de que un lote quede en condiciones de salir sin cumplirlo. Es el tipo de control que rara vez falla por falta de conocimiento y casi siempre por falta de registro.
En ovinos el conteo anual es especialmente difícil de reconstruir: las majadas se mueven entre potreros, las categorías cambian con la edad, y las bajas por depredación o clima se conocen de a poco y rara vez quedan asentadas con fecha.
Llevar el registro a medida que ocurre —altas, bajas, señalada, ventas, movimientos entre lotes— hace que las existencias por categoría estén armadas antes de que llegue julio, en lugar de reconstruirse a las apuradas para la declaración jurada de DICOSE.
El mismo registro sirve todo el año para saber con cuántos animales se está trabajando realmente, que no siempre coincide con lo que dice la última planilla.
Agrupá animales por majada, categoría, lote o potrero.
Cargá producción, sanidad, reproducción y esquila.
Compará resultados productivos y costos por período.
Solicitá una demostración adaptada a tu establecimiento y forma de trabajo.